LUGROS. Un motor turístico de la comarca.

Lugros, (EFE).- La Dehesa del Camarate, una finca enmarcada en el Parque Nacional de Sierra Nevada conocida como El bosque encantado, agota cada domingo los 575 pases limitados para conservar su valor ambiental y se ha convertido en el motor turístico del municipio, que busca visitas entre semana.

El Ministerio de Medio Ambiente compró en el año 2002 unas 800 hectáreas de esta Dehesa del Camarate, una zona considerada ahora de reserva del Parque Nacional por sus valores naturales, su interés científico, la biodiversidad que alberga y su fragilidad.

El alcalde de Lugros, Agustín Fernández, ha explicado a Efe que cada domingo de este otoño se han agotado de manera anticipada los 575 pases para adentrarse en el conocido como El bosque encantado, una medida que se tomó para preservar su flora frente a las más de 1.500 visitas que recibía cada día de un fin de semana.

Las visitas a este paraje, que ofrece en otoño más de veinte tipos de tonalidades por la variedad de su botánica atlántica, se han convertido en un motor económico y turístico para un municipio de poco más de 325 vecinos, un número inferior al de visitas que recibe.

“Los fines de semana el pueblo se llena, se nota en las cafeterías y en los bares, que no pueden atender a todo el turismo que beneficia también a Purullena y Guadix“, ha explicado Fernández, que busca desestacionalizar las visitas concentradas en otoño y que se extiendan también entre semana.

La gestión de esta fina, que en el año 1700 se dedicaba a toros de lidia, la tiene encomendada la Junta desde Parques Nacionales, aunque el Ayuntamiento participa en tareas para mejorar las visitas como la línea de autobuses lanzadera que evita que los coches aparquen en la Dehesa y que ofrece un servicio casi a demanda, con viajes cada quince minutos.

El Ayuntamiento ha cedido además a una empresa privada la gestión del centro de educación ambiental, que ahora funciona como albergue y sumará otros servicios para atender las más de 20.000 visitas que recibió El bosque encantado el año pasado.

La otra mitad de la finca continúa siendo privada pese a que sus dueños están interesados en venderla también al Gobierno central, según el alcalde de Lugros, que ha destacado que reciben cada fin de semana a fotógrafos internacionales, expertos en botánica, aficionados al senderismo y a muchas familias, ya que se acometieron medidas para mejorar la accesibilidad a este espacio.

Desde el Camarate parte la vía más corta para acceder al Lavadero de la Reina, uno de los parajes más demandados de Sierra Nevada, y en la veintena de rutas de este Bosque encantados se pueden ver joyas botánicas y árboles de hoja caduca como robles melojos, mostajos o serbales, arces, cerezos silvestres o sauces.

El Ayuntamiento ha apostado por la difusión de este espacio por su gran valor ambiental y quiere sumar visitas, concentradas en otoño por la diversidad de tonalidades, el resto del año. EFE